martes, 5 de agosto de 2008

El Frankenstein venezolano

El misterioso doctor Gottfried Knoche (1813-1901) arribó a Venezuela a los 30 años junto con su esposa y sus dos hijos, procedente de Halbertstadt (Alemania), y se dio a conocer en el país por embalsamar cuerpos humanos sin necesidad de extraer previamente las vísceras, mediante una fórmula que inyectaba en los difuntos y que todavía hoy permanece en secreto.
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El mito y el imaginario popular sitúan al alemán como una especie de Frankenstein o "médico loco", según relató a Efe el presidente de Fundhea, Derbys López, a las puertas del mausoleo que perteneció a Knoche, la única estructura que se conserva de la hacienda "Buena Vista" en la montaña del Ávila, al lado de Caracas.

Knoche construyó su residencia en la montaña de San José de Galipán, a una hora a pie del pueblo más cercano, donde poseía una plantación y construyó las instalaciones necesarias para realizar sus experimentos médicos.

Fotos de la época muestran la entrada del mausoleo de Knoche custodiada por la momia del soldado José Pérez y un perro pastor alemán, lo que según López "sin duda" contribuyó a alimentar el misterio en torno a la figura del llamado Frankenstein venezolano.


Para los interesados en conocer más sobre este escabroso personaje, hay una muestra de cómic sobre la figura de Knoche en el Museo de la Estampa y el Diseño.